domingo, 4 de diciembre de 2016

La cuadratura del clásico

Barcelona y Real Madrid se olvidan del fútbol durante una dolorosa serie de cuatro partidos
Decía Gordon Strachan, futbolista escocés, que el fútbol es un juego muy sencillo pero los jugadores lo hacen complicado. Ojalá hubiera sido así en esta serie de clásicos, en los cuales las mayores complicaciones han surgido fuera del terreno de juego entre acusaciones, bravuconadas, denuncias cruzadas y llantos varios que jamás deberían permitirse en dos de los clubes más poderosos del mundo.
El Barcelona es el titán futbolístico de los últimos años. Orgulloso de sus cimientos, presume de cantera y de practicar un juego único en el mundo. Basándose en la posesión, la minimización de errores, la presión a la salida del balón y el juego rápido y sobre todo la excelencia, ha cosechado halagos de medio mundo. Sin embargo, su juego parece haberse enfriado en los últimos meses, aunque le ha bastado para clasificarse para la final de la Champions y, tras treinta y cuatro jornadas, tener al alcance de la mano la estratosférica cifra de los cien puntos en Liga. Una hazaña sin precedentes.
En la otra esquina tenemos al Real Madrid, un club impaciente cuya identidad se ha reinventado desde que Florentino Pérez decidió unilateralmente que el señorío madridista es básicamente todo lo que diga y haga José Mourinho. Florentino, que en el pasado reconoció como uno de sus mayores errores el haber sido demasiado permisivo con sus jugadores, incurre ahora, sin embargo, en el mismo error con Mourinho, sabedor de que es su última bala. El portugués ha conseguido generar polémica como ningún otro. Y, mientras tanto, también ha logrado dotar de excelencia defensiva a una plantilla de por sí portentosa y con una ofensiva tan vertical como asesina, valores que le han permitido hacerse con la Copa del Rey.
Para analizar esta serie de cuatro clásicos debemos remontarnos a un suceso que marcó a hierro estos recientes encontronazos: a finales de noviembre, un Mourinho osado y seguro de sí mismo y sus jugadores se presentó en el Camp Nou con un planteamiento loable por lo bravo y cuyas consecuencias fueron, no obstante, terribles. El resultado de cinco goles a cero no basta para explicar la superioridad que mostró el Barça aquel día. El Real Madrid volvió aturdido a su feudo, sintiéndose miserable ante un «hecatónquiro» del fútbol que hizo del Real su juguete.
Fotografías: Tsutomu Takasu
Defenderse con balón o defenderse sin él
Toda la ilusión que tuviera cualquier aficionado al fútbol de poder presenciar un espectáculo futbolístico sin precedentes se fue al garete por allá el minuto veinte del primero de los cuatro partidos. Un Real Madrid atrincherado frente a un Barcelona cauto servía como pronóstico para lo que sería una serie de partidos de ritmo mayormente procesional, en los que muy raramente nos dimos cuenta de estar viendo a los mejores futbolistas del mundo.
Partido de vuelta de Liga
Cinco meses después, en la sucesión de clásicos, un Real Madrid ya curado de humildad le regaló el balón al Barcelona en el primer encuentro de la serie, el de Liga. La ausencia de Mesut Özil, el genio alemán, ratificaba que si algo no quería ese día el Real era precisamente crear juego. Más bien lo contrario. Dos extremos y un delantero centro eran meros espectadores de lo que sucedía diez, veinte, treinta metros detrás de sus posiciones: se encerró el Madrid atrás, se encomendó a San Casillas y, desde lo alto de su muralla de siete defensas, gritó a sus asediadores que hicieran lo que quisieran, que ellos de ahí no se movían. Y el Barcelona, más que lo que quiso, hizo lo que pudo. Que fue poco, no tanto por la fortaleza de la estructura defensiva madridista como por la falta de ese punto de genialidad que caracteriza a la plantilla blaugrana pero que, desde hace unos meses, parece esquivar a sus jugadores. No ayudó tampoco un planteamiento inexplicablemente acomplejado por parte de Guardiola, que prefirió restar jugadores a su ataque, manteniendo atrás a los generalmente muy ofensivos laterales culés. Si bien el temor del Real Madrid se explica por el 5-0, el temor del Barcelona es inexplicable. Se limitó a mover el balón mansamente, esperando un error defensivo que raramente llegó y, cuando lo hizo, lo desaprovechó. Así pues, posesión se transformó raramente en ocasión, dando lugar a un partido en el que reinaron horizontalidad y juego bronco. Un miserable desarrollo para haber enfrentado al mejor club del siglo XX y al mejor del siglo XXI, cuyo resultado final fue de empate a uno.
Resultado pésimo para el Real Madrid, que se despedía ya de las opciones de Liga. Sin embargo, jugadores y afición lo celebraron como si hubiera sido una clara victoria. Una imagen dantesca, sin duda, pero lo que se celebraba ahí no era la Liga, ni el partido. Se celebraba haber hecho vulnerable a Goliat. Se celebraba volver a creer en sí mismos. Pese a recibir duras críticas por el pésimo juego ofrecido, algunas incluso de su propio club, como las de Alfredo di Stefano, salió el Madrid reforzado.
Fotografías: Tsutomu Takasu
Final de Copa del Rey
Aprendió Mourinho del partido del Bernabéu que debía adelantar la defensa y la línea de presión para permitir así a Xabi Alonso enlazar con Cristiano Ronaldo y Di María, dos extremos que salían disparados en cuanto el Real recuperaba la posesión. Le funcionó a la perfección y el Barcelona se quedó sin respuesta a la velocidad de ambos extremos, a la finura de uno y la potencia del otro. Solo un atento y ágil Pinto y la suerte impidieron que el Real Madrid se adelantara en el marcador antes de la prórroga.
El Barcelona, sin embargo, siguió tan tímido como en el Santiago Bernabéu. El mejor equipo del mundo, de repente, parecía tener miedo del rival. No ha logrado sus éxitos este Barça siendo tímido y, por supuesto, no logró nada en Mestalla. Desestimó sumar todos sus activos al ataque hasta que un Cristiano Ronaldo sobrenatural no le dio otra opción. Demasiado poco y demasiado tarde; el trofeo se fue a Madrid y, aunque maltrecho, llegó. Y sirve por una parte para salvar una temporada y considerarla de transición y por otra parte y quizá no menos importante, para eliminar el triplete de las fantasías de cualquier culé.
Así, un vigorizado Real Madrid avanzaba con paso decidido hacia los dos partidos de la Liga de Campeones. Sin embargo, el Barcelona, arrebatado de su identidad por un duro rival pero sobre todo por sus incomprensibles miedos, sentía que no podría llegarles la eliminatoria en un peor momento.
Con todo, un Barça decepcionante sigue siendo mejor que un Real ilusionante. Hoy por hoy, por lo menos.
¿Por qué? ¿Por qué nos robaron el fútbol?
Cristiano Ronaldo elevándose por encima del partido para hacer mortal al Barcelona y ganar así una Copa del Rey con denominación de primer trofeo madridista en tres años fue el prefacio que firmaron parte de los analistas y de la afición blanca para presentar una eliminatoria abierta, competida, con un Real Madrid reafirmado, despojado ya de lastres, y un Barça ahora terrenal, vestido con ropas de un favoritismo más modesto. Sin embargo, no siendo esa una previsión que acabara resultando del todo fallida, la escena previa que mejor hubiera enlazado lo ocurrido con lo que iba a suceder era definitivamente la de una copa aplastada bajo un autobús. Asistimos, en términos generales, a una serie de competición continental decepcionante con fútbol dosificado y excedente de polémica. Demasiado coche para tan poco motor.

Real Madrid – Barcelona (partido de ida): ¿por qué la guerra de los 90 minutos?
«Dos no juegan si uno no quiere» podría ser una forma particularmente simple de sintetizar en una frase lo ocurrido en el primer partido. Intentando resultar más precisos habría que decir que, si uno no quiso jugar, al otro tampoco le importó demasiado no hacerlo mientras le dejaran tener el balón. El problema añadido a la pretendida escasez de fútbol residió en que cuando lo apostado es tan valioso hay que pelearse mucho para que no se juegue nada en noventa minutos. Se cambió el deporte por la guerra durante y después del partido. Se rivalizó por sobrevivir y no por ganar. Aunque finalmente uno de los dos se llevara la victoria.
Mourinho, en el Bernabéu, y con una de las mejores y más caras plantillas del planeta fútbol, decidió que el mejor plan para pasar esta eliminatoria consistía en declarar nulo el primer partido: dejar su once parapetado en su propio campo, conceder el balón al rival y tirar de juego duro cuando los contrarios pretendieran acercarse a la portería de Casillas. Una austera ambición de cero a cero para doblar el valor de cualquier gol anotado en el segundo partido. Guardiola, en campo rival, con importantes bajas y el fortín del Camp Nou en el horizonte, dispuso que los riesgos serían los justos. El Barça controló el balón como siempre, lo usó sobre todo para defenderse ante un rival que no atacaba y se afanó con el toque en encontrarse alguna jugada de peligro a través de la barricada madridista. Las consecuencias fueron las previsibles: casi nada de fútbol, escasez de ocasiones y el partido extraviado en una batalla de brusquedad por parte del Real Madrid a la que varios jugadores del Barcelona respondieron con sobreactuación. Lucha y teatro en un remedo del peor wrestling americano. En esas, los dos máximos representantes de ambas posturas se encontraron en el minuto 62 y rompieron definitivamente el encuentro. Alves caído, Pepe expulsado y la polémica saliendo a borbotones del estadio. Ahora, con más espacios, el Barça por fin consiguió ser algo más profundo; lo suficiente para que de entre el vertedero de marrullerías al que había sido empujado el encuentro surgiera el Messi más genial y con un primer gol y un segundo golazo diera ventaja a su equipo en la carrera hacia Wembley.
¿Por qué la guerra de los seis días?
Los seis días que separaron los dos partidos, lejos de suponer un período de calma, se convirtieron en una grotesca hipertrofia de lo acontecido en la ida. Un Mourinho (autoexpulsado) blandiendo un arsenal de acusaciones envueltas en «conspiranoia» como forma de intentar justificar la derrota. Un Barça, agraviado por lo dicho, denunciando al entrenador portugués. Un Real Madrid contraatacando con denuncias a varios jugadores barcelonistas por actitud antideportiva. Una UEFA abriendo varios expedientes por todo lo sucedido. Los periodistas afines a cada bando a cañonazos de propaganda barata. Una repetición de una patada como auténtica plaga mediática. En resumen, un pandemónium de horrores extrafutbolísticos que acabó por quemar todo lo visto y llenó de humo lo que estaba por venir.
Barcelona – Real Madrid (partido de vuelta): ¿por qué el fútbol solo como medida desesperada?
Tras todo lo acontecido, el mejor elogio que se podía hacer a este partido es que fue sencillamente un partido de fútbol. Mourinho en un hotel y el Real Madrid más fiel a su dibujo habitual presionando por delante de la línea de mediocampo con pretensiones obligatoriamente más ambiciosas. La empresa blanca era complicada y el Barça negoció con ello. Sostuvo una vez más el juego a partir del toque aunque fuera sin demasiada creatividad por la voluntariedad madridista de encontrar rápido un gol que abriera la eliminatoria. Con el paso de los minutos como simple horario de oficina el afán blanco inevitablemente decayó, pecado en el Camp Nou que el Barça castigó con un rosario de ocasiones a través de Messi, que obligó una vez más a Casillas a sacar los guantes de héroe antes del descanso. Y entonces, justo tras la reanudación, un nuevo vórtice de polémica: jugada anulada antes de un remate a gol de Higuaín que consolidó todos los fantasmas conjurados por Mourinho y creídos por gran parte de la afición madridista, desquiciada definitivamente a continuación cuando Iniesta regaló un pase de gol a Pedro que este no desaprovechó. Estallido blaugrana y el pase a la final casi cerrado. Aun así el Real Madrid, siempre tenaz, decidió no hacerse el muerto y atacó probablemente como nunca en toda la serie hasta encontrar en jugada individual de Di María un remate a gol de Marcelo. A partir de ahí el encuentro se perdió en idas y venidas sin demasiado peligro y en una procesión de faltas señaladas contra el Real Madrid que acrecentó todavía más la indignación de sus jugadores contra el arbitraje. Y así, 1-1, sin relatos de épica ni dramatismos, el partido se consumió con el regreso de Abidal como multiplicador de celebraciones. El Barcelona había cumplido, ganó la eliminatoria. El Real Madrid no se responsabilizó de la derrota y volvió a renegar del partido bajo quejas conspirativas.
Conclusiones o el porqué de que nos robaran el fútbol
Una eliminatoria de semifinales de la Liga de Campeones es siempre un acontecimiento de atención y expectativas elevadas. Si además, en ella se dan cita Real Madrid y Barcelona con todo lo que arrastran de prestigio, rivalidad histórica, número de aficionados en el mundo y, para colmo, dos precedentes con competiciones en juego en los diez días previos, la dimensión del acontecimiento se eleva hasta lo inalcanzable. Es por ello que una vez que el fútbol no puede estar a al altura, el estruendo de la decepción tiene que ser forzosamente enorme.
Y después de todo solo cabe la sensación de que era lo inevitable. Porque el equipo que suele dotar de quilates al juego, corto ya de energías, no necesitó en ningún momento ir descaradamente a por el gol y se bastó en monopolizar un balón que, en la ida, el Madrid no quiso y, en la vuelta, apenas pudo conseguir. Un delirio messiánico durante pocos minutos bastó para crear la ventaja con la que seguir tocando y tocando para no asumir apenas riesgos. Siempre recelosos de un Real Madrid que compitió, que se recuperó de la herida del 5-0 de Liga, pero a costa de llevar el partido al territorio bélico. De plegarse primero a un secuestro táctico de su técnico y después, por necesidad, a un arrojo algo falto de fe; supeditando el pase a algún detalle casual que la suerte no trajo. Finalmente el Barça sobrevivió porque fue mejor con el balón y le sacó partido en varios de sus remates, mientras el Madrid decidió simplemente que fue peor con el árbitro y víctima ineludible de la UEFA. Más allá de que solo tirara tres veces a portería en toda la eliminatoria y, que en momentos de ofensiva durante el partido de vuelta, diera la sensación de que, con un sistema más protagonista capaz de explotar el talento de muchos de sus jugadores, podría haber conseguido salir victorioso de este cruce de semifinales independientemente del arbitraje. Un equipo encontró la final y el otro la excusa perfecta.
¿Y ahora qué?
Para el Barcelona la recta final de temporada se presenta como un último esfuerzo necesario para la obtención de una tercera liga consecutiva, ya casi garantizada, que eleve su hegemonía doméstica a categoría de dinastía, pero sobre todo como la oportunidad de preparar el asalto a su segunda final de la Liga de Campeones en tres años, una vez más contra el Manchester United. Una cita con la historia europea para consolidar definitivamente el exitoso proyecto barcelonista de los últimos años. La ocasión de seguir opositando con fuerza a mejor equipo de todos los tiempos.
Por contra, para el Real Madrid, los cuatro partidos de liga por jugar se reducen una vez más a un ejercicio de orgullo y dignidad competitiva para no acabar el curso bajo una atmósfera depresiva y hacer así buena la copa del rey obtenida, que en cierta manera ha venido a premiar el paso adelante que ha dado el equipo en lo deportivo respecto a las últimas temporadas. Seguramente Mourinho continuará, apoyado masivamente por la afición blanca a pesar de los muchos conflictos que ha generado, y se volverá a abrir ese paraíso de la ilusión madridista que suponen los fichajes veraniegos con la esperanza de potenciar la plantilla y que la próxima temporada por fin sea la del regreso de los títulos importantes.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

« 青の時代 »

Malgré que le Japonais taré par excellence a laissé un héritage immense, ce qu'on en connaît dans ce pays appartient fondamentalement à sa dernière époque. Par chance, cela est en train de changer et, dans ce cas, Cátedra a récupéré un des travaux du  三島由 le plus jeune, où on a du mal à percevoir le germe de ce qui, plus tard, finirait par être l'objectif fondamental de son œuvre —c'est-à-dire, le nationalisme, la pureté, le rite de la mort, se photographier nu plein de flèches et se faire très plaisir en pensant au seppuku—. Celle-ci est une œuvre pas transcendant mais intéressant où le protagoniste est un jeune homme qui, au Japon d'après-guerre, abandonne ses études pour faire des arnaques à travers un système pyramidal. Cette perte de valeurs, qui est le message principal, est en partie justifiée à cause de l'époque convulsée et folle où il lui faut vivre unie à la conscience sociale particulière (et faible) dont le protagoniste fait étage, qui, tout à fait, théorise d'appliquer un modèle de fer mathématique au système judiciaire, qui se poile de son cousin —qui l'aime et respecte— en sa putain de face. Toute cette critique, néanmoins, est parsemée de scènes quasi comiques ou, au moins, revêtues de certain pathétisme drôle qui servent de contrepoint subtil à l'intrigue. Une très bonne approche à l'œuvre du premier 三島由.

viernes, 11 de noviembre de 2016

«青の時代»

A pesar de que el japonés tarado por antonomasia dejó un legado ingente, lo que conocemos de él en este país pertenece fundamentalmente a su última época. Por fortuna eso va cambiando y, en este caso, Cátedra ha recuperado uno de los trabajos del 三島由 más joven, en el que cuesta percibir el germen de lo que más tarde acabaría siendo el objetivo fundamental de su obra —esto es, el nacionalismo, la pureza, el rito de la muerte, fotografiarse desnudo lleno de flechas y darse gustico pensando en el seppuku—. Esta es una obra no trascendente pero interesante en la que el protagonista es un joven que, en el Japón de posguerra, abandona sus estudios para dedicarse a estafar a través de un sistema piramidal. Esta pérdida de valores, que es el mensaje principal, se justifica en parte debido a la época convulsa y alocada en la que le toca vivir unida a la particular (y escasa) conciencia social de la que hace gala el protagonista, que lo mismo teoriza con aplicar un férreo modelo matemático al sistema judicial, que se descojona de su primo —que lo quiere y respeta— en su puta cara. Toda esta crítica, no obstante, está salpicada de escenas cuasi-cómicas o, al menos, revestidas de cierto patetismo gracioso que sirven de sutil contrapunto a la trama. Una muy buena aproximación a la obra del primer 三島由.

Is Messi better than Maradona?

Brief answer: no.

Reasoned answer: Manel Estiarte says in the interview that he's conceded us that Messi is not already comparable to Maradona, but even better. He's not the only one who thinks so and, besides, he gives his good motives to it; which may be, in my opinion, arguable, but they're also reasonable. I think that Messi is, of course, the best soccer player at present, but I underscore the "at present" thing: I understand that, in the height of fever of the present and in a discipline of historical memory as brief as soccer is, parallelisms favor the most recent player.

Estiarte also says, subscribing to a comment that Michael Robinson made us in that sense, that current Barcelona is the best team he has ever seen —and I'm not going to discuss that because it's possibly one of the most serious candidates— and here is where we can start unstringing comparisons: Messi can do exceptional things as much technically as statistically (number of goals, for instance) but he does rallied around by a team that counts on the best top in almost all of the posts at the world level. In fact, contemplating the amazing level of the team he plays in, Messi not providing with his good bunch of goals and fantastic plays would be pretty inexplicable. Let's imagine Romario or Van Basten in this same team. Barcelona is such a good team that no-one could understand that Messi didn't make such an impression.
But Maradona never played in a team of such quality. Never, not by a long shot. The best team where he was was precisely Barcelona, but hepatitis and Goikoetxea's brutal kick, a little harder and he takes him off soccer, stopped Maradona from reaching glory in the city of counts. His biggest successes were gotten in teams that, overall, pale next to the current Barcelona (and even next to the Barcelona that he went through) and, in fact, it wouldn't be exaggerated to assert that, without Maradona, they were teams of the bunch. The Naples where he forged his legend was basically a coarse crew built up around him: there were no Xavis or Iniestas to make him things easy. In fact, it was Maradona who performed as Xavi or Iniesta for the rest of the team, at the same time as he played Messi, too. The most similar to a star that Maradona had beside him was the Brazilian Careca, and that wasn't it until his second Scudetto. Besides, we talk about the Italian league of the 80s: catenaccio, merciless defenders (in all senses) and soccer absolutely opposed to the fluency the current Barcelona gets (and they get it not only because they're a great team, but also because soccer has "melted" —fortunately!— and circumstances allow them to). Soccer from the 80s was hard, and nowadays the press and public would kick up a real shindy if, in just one match, defenses subjected Messi to a 50% of the fouls and kicks Maradona was regularly subjected to.

The Argentinian team from 86 wasn't a memorable team either; almost all the comentators agree that Mexico's World Cup became not Argentina's, but Maradona's world cup, and that it was practically the only occasion when only one player's talent led a team to victory (that's to say, quite the opposite of the grouping soccer that gave triumph to Spain, for example). But let's be fair and let's wait in order to check what Messi can do in the world cups of the future. For the time being, let's do the only comparison we can do: Messi's South Africa's World Cup leaves a lot to be desired before Maradona's World Cup 82 (which was generally considered a disappointment, that much was expected from Maradona at the age of 22). In only one match of the year 82 —for example Argentina against Hungary— Maradona showed quite a lot more things than Messi did in all his last championship. Diego, I remind it again, was 22 years-old back then. The video library is there, in case someone wants to do something other than comparing on paper and see it with their own eyes.
The idea of Maradona's perpetual irregularity is a myth created in the years when he indeed started to be irregular. But before those years, in his age of glory, Maradona didn't fail. And he didn't fail because he wasn't a player of flashes as Messi may be; Maradona wasn't a forward, not even a midfield: he was a classic midfielder that wasn't near the area waiting for balls, but behind it, giving balls to the waiters. He was someone who was in not very exceptional teams, who constantly depended on the play he shared out and organized: if Diego didn't work, the team didn't work (that can hardly be said about Messi and Barça, of course, because the rest of Barça can perfectly play on its own). Maradona made passes for others to follow the play, for others to score goals. Even so, despite that dependency on him, he got to win Calcio titles and the UEFA cup, a tourney that was back then almost as hard as the European Cup, current Champions League. An irregular Maradona would've never gotten titles with those teams. And as if that weren't enough, in addition to being the team's heart, he had time and talent to frequently score his won goals and give us all sorts of extraordinary individual plays, too. And I think that it's those individual plays that mislead many by making them believe that Maradona was «that» kind of player.
When Messi is likened to Maradona, he is because of the most apparent similarities in the technical qualities of both of them, which are exceptional, but very especially for dodges and the ball conducting. Visually, Messi's style with the ball reminds a lot of Maradona, but beyond that there's a fact that people usually forgets: they're not the same kind of player. They don't play the same role or play in the same post. Maradona, necessarily, needed a more complete technical repertoire. The great Diego Armando —I repeat the idea again— was equal to Messi plus Xavi plus Iniesta. Literally. He did on his own what these three players do overall and they couldn't do separately. His dodges or his goals were just the most striking part of his game, but then it's his fantastic effectiveness in all sort of passes (short, long, triangulations or distribution... of any kind), his view of the game, his ability to make team decisions in a tenth of second and the way he could lead the rest of colleagues by sharing the game out from the central circle. And he continuously did, not by bursts. All the game passed through him and that is something Messi doesn't do in Barcelona. In fact, Diego himself made the mistake to expect Messi to perform as Maradona in South Africa: it didn't work, of course. It's not a question of age or Messi being still too young to be able to compare with justice: it's that they're not comparable players, they don't have similar functions, they don't have identical repertoires. That is not Messi's game; Lionel isn't by a long shot as technically complete as to develop all of his countrymen's functions. It'd be like asking him to shoot in fouls with the same poisonous danger as  Maradona used to: Messi can't do it, there are things Diego could do and he can't. And there's nothing wrong about it, nobody can do all that Maradona did. In Barcelona they need several players to do it. In Madrid they aren't even doing it with several players. In any team of the world they might need several players to even try.
And finally —more subjective, but not less important— there's what Maradona means in soccer history and, even with the benefit of the doubt, it's quite unlikely that Messi gets to mean it some day. And there is, for sure and allow me the poetic license, romanticism too. Messi is a son of Argentina but a pupil of the masia: he grew up as it must be, rallied around in one of the best schools of the world —if not the best— and he plays, as it must be too, in the best team of the world. It's like the Lewis Hamilton of soccer. But Maradona, a son of Argentina too, is instead a product of the unknown Cebollitas and, basically, no-one's pupil. His natural talent flourished by itself in the middle of the roughest origins and, as if the rough were his fate, he always reached glory in adverse soccer circumstances.

The only thing I know is that comparisons began to shoot up with that magnificent goal of Messi's to Getafe which reminded so much of Maradona's famous "goal of the century". Maradona just did it against England —not against Getafe—, in the heat of a world cup —not in the Copa del Rey— and in the tense rematch of the Folklands' war —not in a routine round of national competition between two very unequal teams—. When it's said that it's unfair to forget Messi is still very young to compare, I wonder, instead, if it's unfairer to forget that, to be able to put a player in the same phrase as Diego Armando Maradona, that player has to demonstrate the practically indemonstrable thing. I am the first one to long to see a new Maradona appear. But I haven't seen him yet.
I'd also like to believe in God, but I haven't seen him either.
Or I have.

lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Es Messi mejor que Maradona?

Respuesta breve: no.
Respuesta razonada: dice Manel Estiarte en la entrevista que nos ha concedido que Messi es no ya comparable a Maradona, sino incluso mejor. No es el único que lo piensa y además da sus buenos motivos para ello; que pueden ser, en mi opinión, discutibles, pero que también son razonables. Yo pienso que Messi es, desde luego, el mejor futbolista de la actualidad, pero recalco lo de «actualidad»: entiendo que en plena fiebre de lo actual y en una disciplina de memoria histórica tan breve como lo es el fútbol los paralelismos favorezcan al jugador más reciente.
También dice Estiarte, suscribiendo un comentario que nos hizo Michael Robinson en ese sentido, que el actual Barcelona es el mejor equipo que ha visto jamás —y eso no lo voy a discutir porque posiblemente es uno de los más serios candidatos— y aquí es donde podemos empezar a desgranar las comparaciones: Messi puede hacer cosas excepcionales tanto a nivel técnico como a nivel estadístico (número de goles, por ejemplo) pero lo hace arropado por un equipo que cuenta en casi todos los puestos con lo mejorcito a nivel mundial. De hecho, contemplando el asombroso nivel del equipo en que juega, el que Messi no aportara su buena ración de goles y jugadas fantásticas sería bastante inexplicable. Imaginemos a Romario o Van Basten en este mismo equipo. El Barcelona es un equipo tan bueno que nadie podría comprender que Messi no se luciera lo suyo.
Pero Maradona jamás jugó en un equipo de semejante calidad. Nunca, ni de lejos. El mejor equipo donde estuvo fue precisamente el Barcelona, pero la hepatitis y la brutal patada de Goikoetxea, que un poco más y le retira del fútbol, impidieron a Maradona alcanzar la gloria en la ciudad condal. Sus mayores éxitos los consiguió en equipos que, en conjunto, palidecen al lado del actual Barcelona (e incluso al lado del Barcelona por el que él pasó) y, de hecho, no sería exagerado afirmar que, sin Maradona, eran equipos del montón. El Nápoles donde forjó su leyenda era básicamente una escuadra ramplona edificada en torno a él: no había Xavis o Iniestas que le pusieran las cosas fáciles. De hecho, era Maradona quien ejercía de Xavi o Iniesta para el resto del equipo, al mismo tiempo que hacía también de Messi. Lo más parecido a una estrella que Maradona tenía a su lado era el brasileño Careca, y eso no fue hasta su segundo Scudetto. Hablamos además de la liga italiana de los 80: catenaccio, defensas inmisericordes (en todos los sentidos) y un fútbol absolutamente opuesto a la fluidez que el actual Barcelona consigue (y que consigue no solo porque es un gran equipo, sino también porque el fútbol se ha «ablandado» —¡afortunadamente!— y las circunstancias se lo permiten). El fútbol de los 80 era duro, y hoy en día la prensa y el público montarían un auténtico cisco si en un solo partido los defensores sometieran a Messi a un 50 % de las faltas y patadas a las que sometían regularmente a Maradona.
Tampoco la selección argentina del 86 era un equipo memorable; casi todos los comentaristas coinciden en que el Mundial de México se convirtió en el mundial no de Argentina, sino de Maradona, y que fue prácticamente la única ocasión en que el talento de un solo jugador llevó a un equipo a la victoria (es decir, todo lo opuesto al fútbol de conjunto que le ha dado el triunfo a España, por ejemplo). Pero seamos justos y esperemos hasta comprobar qué puede hacer Messi en los mundiales del futuro. De momento hagamos la única comparación que podemos hacer: el Mundial de Sudáfrica de Messi deja mucho que desear frente al Mundial 82 de Maradona (que fue generalmente considerado una decepción, tanto era lo que también se esperaba de Maradona a los 22 años). En un solo partido del 82 —por ejemplo el de Argentina contra Hungría— Maradona demostró muchas, pero muchas más cosas que Messi en todo su pasado campeonato. Diego, lo vuelvo a recordar, tenía 22 años por entonces. La videoteca está ahí, por si alguien quiere hacer algo más que comparar sobre el papel y verlo con sus propios ojos.
La idea de la perpetua irregularidad de Maradona es un mito creado en los años en que efectivamente empezó a ser irregular. Pero antes de esos años, en su época de gloria, Maradona no fallaba. Y no fallaba porque no era un jugador de flases como lo pueda ser Messi; Maradona no era un delantero, ni siquiera un mediapunta: era un mediocampista clásico que no estaba cerca del área esperando balones sino por detrás, dándole balones a los que esperaban. Era alguien que estaba en equipos no muy excepcionales, que dependían constantemente del juego que él repartía y organizaba: si Diego no funcionaba, el equipo no funcionaba (eso difícilmente se puede decir de Messi y el Barça, desde luego, porque el resto del Barça puede jugar por sí mismo perfectamente). Maradona daba los pases para que otros siguieran la jugada, para que otros marcasen los goles. Aun así, con esa dependencia en torno a él, consiguió ganar títulos del Calcio y la copa de la UEFA, un torneo que por entonces era casi tan duro como la Copa de Europa, actual Liga de Campeones. Un Maradona irregular jamás hubiese conseguido títulos con aquellos equipos. Y por si fuera poco, amén de ser el corazón del equipo, tenía tiempo y talento para marcar también sus propios goles con asiduidad y regalarnos toda clase de jugadas individuales extraordinarias. Y creo que son esas jugadas individuales las que engañan a muchos haciéndoles creer que Maradona era «ese» tipo de jugador.
Cuando se equipara a Messi con Maradona se hace por las similitudes más aparentes en las cualidades técnicas individuales de ambos, que son excepcionales, pero muy especialmente por los regates y la conducción del balón. Visualmente, el estilo de Messi con la pelota recuerda mucho a Maradona, pero más allá de eso hay un hecho que la gente suele olvidar: no son el mismo tipo de jugador. No cumplen la misma función ni juegan en el mismo puesto. Maradona, necesariamente, necesitaba un repertorio técnico más completo. El gran Diego Armando —vuelvo a repetir la idea— era igual a Messi más Xavi más Iniesta. Literalmente. Hacía por sí mismo lo que estos tres jugadores hacen en conjunto y que no podrían hacer por separado. Sus regates o sus goles eran solo la parte más llamativa de su juego, pero después están su fantástica efectividad en todo tipo de pases (cortos, largos, triangulaciones o distribución… de cualquier tipo), su visión de juego, su capacidad para tomar decisiones de equipo en una décima de segundo y la manera en que podía conducir al resto de compañeros repartiendo el juego desde el círculo central. Y lo hacía continuamente, no a ráfagas. Todo el juego pasaba por él y eso es algo que Messi no hace en el Barcelona. De hecho, el propio Diego cometió el error de pretender que Messi ejerciera de Maradona en Sudáfrica: no funcionó, claro. No es una cuestión de edad o de que Messi sea aún muy joven para poder comparar con justicia: es que no son jugadores equiparables, no tienen funciones similares, no tienen repertorios idénticos. No es ese el juego de Messi; Lionel no es ni de lejos tan completo técnicamente como para desarrollar todas las funciones de su compatriota. Sería como pedirle que tire las faltas con el mismo venenoso peligro con que lo hacía Maradona: Messi no puede hacerlo, hay cosas que Diego podía hacer y él no. Y no hay nada de malo en ello, nadie puede hacer todo lo que hacía Maradona. En el Barcelona necesitan a varios jugadores para hacerlo. En el Madrid no lo están haciendo ni con varios jugadores. En cualquier equipo del mundo necesitarán a varios jugadores para siquiera intentarlo.
Y por último —más subjetivo, pero no menos importante— está lo que Maradona significa en la historia del fútbol y que aun con el beneficio de la duda, es bastante improbable que Messi lo llegue a significar algún día. Y también, cómo no y permítaseme la licencia poética, está el romanticismo. Messi es hijo de la Argentina pero alumno de la masía: ha crecido como debe ser, arropado en una de las mejores escuelas del mundo —si no la mejor— y juega, también como debe ser, en el mejor equipo del mundo. Es como el Lewis Hamilton del fútbol. Pero Maradona, también hijo de la Argentina, es en cambio producto del ignoto Cebolllitas y, básicamente, alumno de nadie. Su talento natural floreció por sí mismo en medio de los más agrestes orígenes y, como si lo agreste fuese su destino, alcanzó la gloria siempre en circunstancias futbolísticas adversas. Ni siquiera tuvo el lujo de debutar directamente en un equipo de renombre mundial como su amado Boca, sino que tuvo que empezar a asombrar al mundo con la camiseta de Argentinos Juniors. Nadie tuvo la necesidad de preguntarse: «¿podría hacer lo mismo Maradona de no jugar en un equipo excepcional?» porque él no gozó de la ventaja de jugar en equipos excepcionales. Si imagino a Maradona rodeado de Xavi e Iniesta y esperando cerca del área en vez de repartir el juego del equipo… bueno, ni siquiera puedo imaginar algo así. No: Messi es muy grande, pero no es Maradona.
Lo único que sé es que las comparaciones comenzaron a dispararse con aquel magnífico gol de Messi al Getafe que recordaba tanto al famoso «gol del siglo» de Maradona. Solo que Maradona lo hizo contra Inglaterra —no contra el Getafe—, en la eliminatoria de un mundial —no en la Copa del Rey— y en la tensa revancha de la guerra de las Malvinas —no en una rutinaria ronda de competición nacional entre dos equipos muy desiguales—. Cuando se dice que es injusto olvidar que Messi es aún muy joven para comparar, yo me pregunto, en cambio, si es más injusto olvidar que para poder poner a un jugador en la misma frase que Diego Armando Maradona, ese jugador ha de demostrar lo prácticamente indemostrable. Yo soy el primero que anhela ver aparecer a un nuevo Maradona. Pero aún no lo he visto.
También me gustaría creer en Dios, pero tampoco lo he visto.
O sí.

viernes, 28 de octubre de 2016

Crònica del Saló del Còmic de Barcelona 2011

És un matí com qualsevol altre viatjant en la línia vermella del metro de Barcelona; vagons col·lapsats de gent amb presses i executius armats amb maletins i ulleres de sol. A la meva esquerra un home menut que a penes aixeca la vista d'un llibre d'en Marc Bernabé resta impertorbable davant el sorollós del mestre jedi situat a la meva dreta que devora amb eficàcia sonora el seu esmorzar recent adquirit al Dunkin' Donuts. El tren es deté a Plaça d'Espanya i just abans de sortir a la superfície descobreixo la meitat de l'elenc de ナルト pentinant-se les puntes impossibles enfront del mirall llardós d'un fotomaton i d'un home sent devorat per la pell d'un Pikachu gegantí.

Al carrer fa sol i coexisteix un ambient agitat. Un parell de zombis es torren a les escales de la Fira de Barcelona, Green Lantern parla pel mòbil, el Joker es lliga les sabates mentre la Harley Quinn li dóna pressa, l'Amidala Skywalker espera la guàrdia reial enfront d'un quiosc i uns soldats de la segona guerra mundial es parapeten darrere quatre arbusts d'un enemic invisible.

Barcelona en un dia qualsevol. Un dia en què els personatges de tinta han decidit escapar de les pàgines i prendre els carrers.
Benvinguts al Saló del Còmic.
Autors de tinta i paper en carn i os
Gent molt sana i en Garth Ennis (qui té un apèndix amb forma de llauna de cervesa al braç) s'agrupaven al Saló per concedir autògrafs a tort i a dret. Prop de l'irlandès, el visitant podia topar-se amb estrelles internacionals de la talla d'en Brian Azzarello i en Dave Johnson (100 bullets), en Glenn Fabry (Preacher), en Brent Anderson i en Kur Busiek (Astro city), en Charlie Adlard (The walking dead), l'Arthur de Pins (Zombillenium), en Brecht Evens (Ergens waar je niet wil zijn), l'Eddie Campbell (From hell), l'Edmond Baudoin (Les quatre fleuves), l'Émile Bravo (Le journal d'un ingénu), el Piere Alary (Simbad), en Reinhard Kleist (Castro) entre molts altres honorables convidats.
Especial esment per a la comitiva italiana; l'Angelo Stano (Dyland dog), l'Alfredo Castelli, en Giancarlo Alessandrini i la Luisa Zancanella (Martin Mystère) de la mà d'Aleta Ediciones i l'Igort i en Manuele Fior per part d'Ediciones Sins Entido cuidant el seu públic amb amabilitat mediterrània.

En Norma hi militaven part dels internacionals prop d'en Juanjo Guarnido i en Juan Díaz Canales (Blacksad), en Carlos Ezquerra (Judge Dredd) o la Teresa Valero (Curiosity shop). La cúpula ens acostava a la Camille Jourdy, en Tony Sandoval, en Daniel Serrano, en Josep Casanovas, en Max o en Sebas Martín i en Glénat cap a gala de files amb la Natacha Bustos, en Dario Adanti, la Purita Campos o en José María Beroy.

Entretant una oficina de desocupats, empaperada amb anuncis delirants per mots, encerclava els principals autors patris de la revista El Jueves pencant com burros de càrrega durant divendres i dissabte: en Monteys, en Paco Alcázar, en Manel Motdevila, en Kim, en Pedro Vera, en Rubén Fernández, un sol·licitadíssim Bernet, en Manuel Bartual, en Lalo Kubala, en Maikel, en Vizcarra, en Mariel i en Manel, l'Azagra, en Mel i en Pallarés van estar atenent sense parar les diverses onades de fans.
L'Ibáñez, tot un senyor, podia presumir de tenir la cua (de gent) més llarga. I si el rellotge no ens falla va passar gargotejant bastant més temps de l'horari fixat a l'estand d'Ediciones B, per on també van passar altres grans mites com en Jan o els inseparables Ramis i Cera.

A l'espai d'Astiberri hi teníem el premiat Paco Rocajunto, l'Alfonso Zapico, en Rubén Pellejero, en David Rubín o en Ramón Boldú. I per últim a la secció de Random House Mondadori se'ls hi van veure les cares al sol·licitat Liniers, el mediàtic Joaquín Reyes i un Juanjo Sáez més passat d'hora que d'arròs.


  1. Qui per cert tanca el seu propi blog recentment (i després del Saló) prou molest per l'actitud d'algun anònim d'internet.

Saló o els 120 dies de Mariscal

«No uso la goma de borrar, ni la pienso usar nunca… si les gusta este estilo chapuza, yo lo hago hasta el final.»
En Mariscal va ser un dels grans happenings del Saló del Còmic. El qui hagi pensat alguna vegada que és un farsant hauria d'haver estat allà per comprovar de viva experiència l'autenticitat de l'ésser. En l'entrevista estructurada que li va fer aquell monstre del coneixement de la historieta que és l'Álvaro Pons (alma mater de La cárcel de papel), en Javier Mariscal va dir i va fer el que va voler durant la xerrada, sense un sol pèl a la llengua. En Quijote i en Sancho Panza, gran del còmic i el disseny al nostre país, va narrar la seva forma de pensar i entendre l'art amb la simplicitat i la il·lusió d'un amant més de la bellesa.

Acompanyat d'en Jesús Moreno de l'Editorial Sins Entido, van presentar l'edició especial dels 30 anys de Los Garriris. Del seu origen conta que neixen una mica dels personatges de Disney passats per un filtre al·lucinògen personal i completament automàtic. Ferm practicant del dibuix d'apunts i l'escriptura automàtica, revela el seu estil com a característic de la seva forma de ser i de les limitacions que es reconeix. Tot i que també confessa sense pudor que va començar fent historietes perquè era «la manera más barata de expresarse».
«Para mí Nazario era la gran maravilla; yo hacía mariconadas.»
Quan l'Álvaro va tractar de reconèixer-lo com a rupturista de l'underground que es feia en aquell moment, en Mariscal va col·locar-hi certa distància. Va parlar d'historietistes d'aquella època com en Nazario, per exemple, i altres creadors com l'Almodóvar, l'Sfar o en Miquel Barceló i va declarar-se més seguidor que revolucionari; confessa que quan coneixes una persona així, «con una gran inteligencia detrás», t'hi adhereixes i tractes d'aprendre tot el que pots. En Mariscal parlava d'en Nazario amb gran admiració; el considera la figura maternal d'aquell grup de l'underground espanyol (li deien «la tita») i afirma no allunyar-se'n. Al contrari, voli fer-ho com ell: «qué pasa, es que no lo sabía hacer y me salían estas historias chorras».
«Descubrí a Saul Steinberg y se me caían las bragas.»
Parlant de referències, a en Mariscal se n'hi anaven les paraules i divagava sense cap fre desbordat per tot allò que el delecta, l'al·lucina i tracta de copiar i transmetre en la seva feina. De la historieta en recordava Pumby, de fetes bèl·liques; odiava els superherois profundament. Però no només de la historieta vénen les seves referències, sinó també de França, dels Gitanes, d'en Robert Crumb, en Jimi Hendrix, en Frank Zappa, el pop-art, els fluorescents, els 600, el cinemascope, la publicitat, Michelin, Soberano, Tío Pepe, el Netol, les marquesines de l'arquitectura valenciana, els biquinis, les franceses i les seves habilitats orals, València i els seus edificis que ell veu cobrar vida. En resum, parlant de totes aquestes referències i l'ús d'aquestes en la seva feina, en Mariscal constata: «Yo no invento nada; a mí, simplemente, lo que me gusta es copiar. Creo que tengo muy buen gusto cuando copio, pero no hago otra cosa: es recortar y pegar».
«En cualquier carrito, taburete, silla, interior o bar que yo haya hecho en mi vida, está el tebeo presente.»
Un dels temes sobre els quals la entrevista va anar, també, la seva «ida y vuelta al mundo del tebeo». En Mariscal va negar que això fos així, que realment mai ha deixat la historieta; aquest ha romàs en la seva forma de ser i en la seva forma de treballar. La capacitat de representar qualsevol cosa en un espai tan petit en dues dimensions creu que és el que el capacita i el segueix dirigint a l'hora de treballar en qualsevol aspecte d'altres camps com el disseny, per exemple. I com a lector d'aquests, més vinculat encara si escau. Se sent un amant del mitjà i va ressenyar anècdotes durant tota la xerrada amb l'Art Spiegalman, en Chris Ware, en Joost Swarte i en Matt Groening (de qui conta, per a rialles vàries del personal, que li va retreure que li hagués tirat la canya a la seva dona; i en Mariscal sense recordar-se de res).
«Hala, venga, vamo a dibuja la habuana, venga, así "ta-tara-tara…" Y como te la conoces… Y te dicen "no, no, queremos el estilo este chapuza tuyo".»
Inevitablement i preguntat per temes d'animació, en Mariscal va donar nombrosos detalls i anècdotes sobre elements visuals, musicals, històrics i culturals que, a través del contacte i diàleg amb en Trueba, van establir l'origen de Chico y Rita. Idees que es van anar enllaçant fins que va asseure's el concepte de la pel·lícula que volien fer i la història que volien contar. I així, el projecte va cobrar vida i es va posar en marxa. De la producció de la pel·lícula per part de l'estudi va ressenyar sobretot el fet de trobar una expressió gràfica per a la història, sabent que ha de passar per un estil que és industrial i, alhora, tractar cada element amb un detallisme gairebé de nom propi per a cada cosa. Creu que el que és important en l'obra és la història, no recrear-se en el detall tècnic: Chico y Rita havia d'arribar pel que succeeix en pantalla, per la història que viuen els seus personatges. I la feina tècnica ha de servir a això.
«Llevo tiempo dándole a un guion, pero es muy jodido… de Garriris. Pero Garriris vestidos.»
Finalment, entre les preguntes del públic va haver-hi interès per algun projecte futur i va comentar que estava treballant en una altra història amb Garriris, de la qual va donar uns quants detalls i conceptes com Formentera, viatges en vaixell, Festival de la Lluna de l'Agost, tripis, en Pau Riba, la Terra, Pink Floyd i més tripis. En Mariscal en estat pur. Una vegada terminat, va concloure's la xerrada emplaçant el públic als horaris de firma de l'autor de les seves obres a l'estand de Sins Entido.
«Y también firmaré Body World porque es de mi otro seudónimo. Y también el del Mazzucchelli. Yo os lo firmo lo que traigáis.»
Lianes, felins, cops d'Estat i la típica horda zombi
En entrar al recinte la primera cosa que saltava a la vista era una invitació per endinsar-se en la jungla de la mà del llegendari Tarzan. Comptant amb originals d'en Foster, en Hogart, en Kubert, en Wrightson o en Corben l'exhibició semblava reivindicar, aprofitant l'actual tema del futur Museu del Còmic, el valor del caràcter arqueològic i de conservació que necessita el món de la historieta.

Molt a prop d'aquest lloc l'enorme estàtua d'un fuetejat Blacksad feia guàrdia davant Comicats: maullidos entre viñetas, un repàs a les personalitats felines que han pitjat el món del còmic, des d'en Krazy Kat a la Catwoman, passant pel Garfield, el valencià Pumby, ドラえもん, l'underground de Fat Freddy's cat, el curiós èxit de Cat getting out of a bag and other observations d'en Jeffrey Brown, el propi Blacksad, la Felina o les obres Miau d'en José Follonosa.
El 23-F en viñetas era l'exposició barrada amb diversos titulars periodístics de l'època reflectint aquell històric 23 de febrer. La proposta sonava summament interessant, un repàs del fallit cop d'Estat a través de les pàgines de tres publicacions que s'atrevien a mostrar-ho en format còmic: el jocós to humorístic d'El Jueves, el contracultural estil passat de mala volta d'El Víbora i el repàs històric rigorós realitzat al Magazine del diari El Mundo. El problema era cert desordre en el sentit de visita de l'exhibició en si (mancada de cartellera, l'ordre era guiat mitjançant el Magazine d'El Mundo allà disponible).
Zombis. Ni morts ni enterrats
Que els morts vivents s'erigien de les tombes era una cosa evident per al bon observador que s'adonés de la quantitat de zombis pul·lulant entre el públic. Tots venien d'un mateix lloc, l'exposició estrella del Saló comissariada per l'Ángel Salas acotada amb advertències a la sensibilitat de les ànimes més càndides.

Repàs ample i estructurat als morts vivents en la literatura, el cinema i el còmic amb tots els clàssics; Romero, White zombie, I walked with a zombie, Shaun of the dead, Night of the creepers, Braindead, 28 days later, The evil dead o Non si deve profanare il sonno dei morti convivien prop de les referències de tinta en bafarades: Dylan dog, el bum de The walking dead, Zombiellenium, Al tercer día i tinta de lletres: Quijote Z, The zombie survival guide o World war Z. Tot assaonat amb originals, il·lustracions, cartellera, petits extractes de les pel·lícules i vàries figuretes.
Cal destacar la galeria especial on diversos autors zombificaven les seves creacions més conegudes: en Tato, l'Enjuto Mojamuto, en Jazz Maynard, els clients de Clara... de noche, en Cobi o en Martínez el Facha eren convenientment tunejats en format morts i desenterrats, unes rareses dignes de veure's. Completava la proposta una petita selecció de videojocs plagats de no morts i el celebrat Taller de Zombis amb professionals del maquillatge bastant entregats on el visitant podia ser zombificat a base de làtex i sang de per riure.
La pitjor part la rebia Héroes del cómic europeo; per una banda per mancar d'originals i estar disposada en panys de paret que es deslluïen apilats de forma confusa darrere les seccions de videojocs o cantonades desagraïdes per a l'observador, per una altra, perquè uns visitants disfressats de soldats (presentats en la introducció d'aquest monogràfic) van tenir a bé defenestrar-la en ensopegar-hi en massa durant una tarda de l'esdeveniment.

I per últim cal destacar entre moltes altres mostres presents els dibuixos de TBO4JAPAN on es subhastaven diverses obres d'autors patris retent tribut al Japó per recaptar diners per als afectats pel terratrèmol. O el sentit homenatge De perdidos al Rillo en honor al tristament desaparegut Javi Rillo, llegendari autor rocker nascut professionalment en aquesta Meca de les caricatures de la ciutat comtal que és la Rambla.

  1. Menció especial per a una targeta signada pel mateix Tejero i dedicada a en Kim (creador de Martínez el Facha) després de realitzar la petició al coronel en to de broma per mitjà d'un amic.
  2. Potser que sigui una fallada de percepció però un servidor va creure curiosament no veure Zombie Massacre.
El bicèfal italià, o no tant
Tractant de replegar bona part de la comitiva italiana convidada al Saló, una de les primeres meses de la jornada de dijous va posar costat per costat les dues corrents principals del país dels fumetti. Per una banda, els creadors del popular personatge d'aventures de la Bonelli, Martin Mystère, l'incombustible Alfredo Castelli i en Giancarlo Alessandrini; i per l'altra, de la corrent més de novel·la gràfica, d'autor, en Manuele Fior, que ens portava Fräulein Else, adaptació de la novel·la d'en Schitzler; i l'Igort, autor de Quderni ucraini.

Després d'establir la dicotomia, en un principi, òbvia, del mercat italià, entre la historieta enfocada en el personatge i la novel·la gràfica enfocada en la història, amb els seus tòpics subsegüents i preconceptes, tant un costat com l'altre de la taula, van dedicar-se a esclafar aquesta separació (estant-hi d'acord més d'una vegada). Així, lluny que la historieta comercial sigui el fast-food del mitjà, en Castelli creu que la historieta de sèries, de personatge emblemàtic, pot tenir les virtuts de qualitat i mitjà cult que pugui atribuir-se exclusivament a la novel·la gràfica d'autor. Igualment, l'Igort constata que no coneix autor que no vulgui que la seva novel·la sigui comercial. També, va rebutjar que se li atribuís que ell hagués «assassinato il fumetto popolare». Si bé va lluitar per la definició de novel·la gràfica, també va confessar tenir la col·lecció de Tex a casa, com qualsevol altre italià.
Al marge de la polèmica-debat sobre aquesta, els autors ens van parlar sobre els seus estils, personatges i obres. En Castelli ens va contar anècdotes sobre la creació d'en Martin, com quant se li sembla en trets de caràcter i que poc que se li sembla en el físic. L'Alessandrini ens va parlar del seu estil i com el considera un encreuament de l'estil italià i el francès de línia clara; i va revelar les seves influències en el Robin, el Toth i el Moebius. En Fior va presentar la seva adaptació de la novel·la d'en Schitzler i va argumentar com d'ideal resulta l'art seqüencial per il·lustrar una història basada en el monòleg interior. I l'Igort ens va exposar l'origen i vivència de Quaderni ucraini, que van sorgir a través d'un viatge en què pretenia visitar les cases que apareixen en la literatura de Че́хов, però que va acabar per convertir-se en una experiència del malestar existencial que va quedar a la zona, després de l'estalinisme; la seva obra tracta, doncs, de donar veu organitzada a les trobades que va tenir allà.
Els senyors de la fanzineria cavalquen d'hora
«No hace falta que grabes, si no voy a decir nada importante.»
Ells són el futur. Posar-se a cobert.

Divendres a primera hora del saló va caure la presentació col·lectiva de fanzines. Allà es coneixien tots entre ells pràcticament; fins i tot va bromejar-se amb la soposada endogàmia de l'acte i la possibilitat de saltar-se la presentació dels habituals. No obstant això, també van obrir l'acte i van donar la possibilitat de, qui volgués que hi estigués present amb un fanzine propi, pujar a la taula a presentar la seva obra. Si Jot Down hagués sortit per al mes passat, potser fins i tot ens haurien deixat presentar-la també.
Cinc fanzines van presentar-se com a novetat de forma desenfadada i còmica: O catalizador, Píxeles, Andergraün, El cuaderno de Tesla i Adobo.
O catalizador se'ns va donar a conèixer com a un fanzine d'històries fetes per estudiants de gallec a Catalunya i estudiants de català a Galícia, projecte de professors d'aquestes. Píxeles és un fanzine d'humor reduït al grafisme mínim: quadrats. En els extrems del micromalisme, en cerca d'una definició encara més extrema i simplificadora. No ens va quedar gaire clar de què va Andergraün, «esta cosa» segons en Diego Núñez, motivada per voler seguir dedicant-se al món dels còmics i «el dinero que no ganamos y las chicas con las que no nos acostamos», si bé riem una estona amb la seva presentació. En acabat, El cuaderno de Tesla ens va presentar les aventures sobre viatges del temps del conegut científic. Finalment, es va presentar Adobo, la contribució andalusa d'humor amb distints tons d'humor entre l'absurd i el negre, nomenada amb Andergraün, també, a millor fanzine. Van tenir fins el detall d'esmentar el qui encara no se sabia guanyador de la categoria, el més literari El naufraguito, absent a la presentació, de què va elucubrar-se sobre la identitat del seu misteriós creador.
Alguna que altra presentació més van caure pel camí, com Rantifuso o Katz. I també alguna que altra petita crítica a l'organització de Ficomic que, malgrat que els concedeix el seu espai i que consideren que no ha perdut prestigi el sector de la fanzineria, segueixen quedant una mica aïllats de la resta del saló (de fet, la seva zona era la més apartada i tancada al respecte de la resta d'estands del saló).
Amb algun que altre riure més, consells i suport als qui vulguin posar un fanzine a la seva vida, van concloure l'esdeveniment. 
Vides il·lustrades, cèlebres o privades
Probablement, la mesa amb més traductors del Saló, la xerrada sobre novel·les biogràfiques va ser la que va reunir un talent internacional variat més gran en un camp específic.
En Reinhardt Kleist, autor de sengles biografies sobre en Johnny Cash i en Fidel Castro, va acompanyar una mica l'exposició d'Eddie, sobre l'evolució del mitjà i la major complexitat del seu llenguatge. Conta que a Alemanya s'està vivint un bum amb el tema de les biografies, fetes amb estils diversos. També va compartir la idea que el còmic ajuda a portar el lector més profundament a la vivència i l'experimentació del que es narra. De la seva obra, va comentar-ne les diferències de plantejament i estructura entre la biografia d'en Cash i la d'en Castro. La primera està estructurada amb cançons. La segona forma part d'un quadern de viatges a Cuba. Ambdues parlen de com es relacionen els protagonistes amb els elements essencials de les seves respectives vides. En el cas d'en Cash, la llibertat, en el d'en Castro, els ideals.

En Nacho Casanova, autor d'Autobiografía no autorizada (premiada enguany al saló pel públic a millor obra d'autor espanyol) va parlar de la seva gran afició per contar les coses que li succeeixen, coses raríssimes. Hi afegeix el vernís tècnic a la història i allà la història es torna diferent. Va desmarcar-se una mica tant d'Eddie com d'en Reinhardt, en exposar que en les biografies sempre hi ha alguna manipulació de l'autor, perquè el lector pugui manejar la informació també. I va constatar que les ficcions vénen també de la vida real (idea que també va aparèixer a la xerrada sobre el gènere negre). Considera que la subjectivitat hi és patent. Un conta una història i conta només la seva versió, la qual cosa la fa injusta. I no obstant això, també funciona com a catarsi en l'autor. Una de les històries que va narrar va ser a partir del decés del seu pare (de qui li va venir la seva vocació per contar històries). En aquesta narració, discutia amb ell i el procés li va servir com a duel catàrquic.
La Camille Jourdy, autora de Rosalie Blum, (un poc més tímida que la resta) va al·ludir amb preferència a la importància dels detalls. Les seves obres estan repletes d'escenaris reals, fons reals, objectes reals. Els personatges estan inspirats en persones reals. Considera importantíssima la psicologia dels personatges en relació amb l'espai físic; i aquests detalls permeten arribar a il·lustrar-lo. Preguntada pel missatge de la seva obra, va negar amb rotunditat la seva existència. El que ella busca transmetre és emoció, que la història toqui el lector; però no s'atreviria a enviar un missatge determinat. Per altra part, creu que li costaria fer alguna cosa purament autobiogràfica. La ficció és més fàcil, inspirada en lo real, li permet amplificar els defectes de les persones als personatges, barrejar-los... i així tractar la història, buscant aquesta idea d'arribar a entendrir (a ella, la primera).
No sóc mort, és que m'han dibuixat així
Alguns pesos pesats internacionals del llapis i la ploma van estar presents a la xerrada sobre els zombis en el còmic: el fantàstic i rostit Esteban Maroto; el creador gràfic de Dylan dog, l'italià Angelo Stano; l'anglès Charlie Adlard, dibuixant de la ja arxiconeguda The walking dead; i en Víctor Santos, més coneguda la seva obra per històries de gènere negre, però que també ha tocat algun pal en aquest respecte a Zombee.

En la posada en comú de la figura del zombi, hi van aparèixer referències i inspiracions per a tots els gustos. L'Esteban, potser el més idealista i conceptual, va al·ludir als paradigmes de la bellesa i lletgesa representats respectivament per vampirs i zombis en les literatures diverses (el seu atansament a la qüestió). L'Angelo va fer la metàfora social: el zombi ve a representar d'alguna forma la societat moderna, consumista, amb la necessitat de devorar l'altre, amb el monstre dintre de l'humà. L'Esteban el va acompanyar una mica en aquesta idea. En Víctor se'n va anar directament per altres camins: els videojocs. La seva representació dels no-morts passa per un concepte més dinàmic, entretingut i còmic. Se'ns va declarar fan de la saga The evil dead. La més curiosa, no obstant això, va ser la d'en Charlie, molt lligada a la seva feina a The walking dead. Allà, el zombi hi és més part del paisatge o del context que defineix les vides extremes dels personatges. L'horror, doncs, es dóna en les relacions humanes que es donen en aquell món a conseqüència d'aquest. L'ésser humà i les seves accions són la font de l'horror.
Tots van compartir la peculiaritat de l'acció violenta del còmic de zombis. Per a en Víctor, permet ser creatiu, donar als zombis capacitats diverses i permet una excusa per al gore còmic. L'Angelo, més tradicional, acudeix al foc purificador o al cop al cap; i ens revela que en una història, el guionista li hi va col·locar una versió zombificada de si mateix com a enemic final. I l'Esteban va parlar de la figura del gòlem, criatura similar al zombi i com eliminar-la alterant la paraula veritat al seu front a mort.

En Charlie, inevitablement, va tenir nombroses preguntes sobre The walking dead i la seva adaptació televisiva. A punt vam estar de sofrir algun que altre spoiler. Va al·ludir a l'estimació que s'acabava tenint als personatges en una sèrie tan llarga i el que sent quan el guionista decideix finiquitar algun d'ells. És dur, però agrega tensió a la narració. Respecte a la sèrie televisiva, creu que ajuda a augmentar l'interès de la gent pel còmic. Ell prefereix el còmic com a mitjà per narrar la història, el considera més lliure a nivell tècnic. A nivell narratiu, entén que la història no sigui exactament la mateixa ja que ha d'arribar a un espectre demogràfic més gran. Creu que l'adaptació és bona i que la sèrie anirà tenint una entitat pròpia, de ple dret. Còmic i sèrie seran complementàries.

 Del policíac al negre: algunes claus, errors i ninges
Més negra que policíaca, la mesa va agrupar tres guionistes de divers ordre. En Raule de Jazz Maynard, en Brian Azzarello de 100 bullets i l'Andreu Martín, novel·lista i historietista de llarg recorregut al nostre país.

En Raule estava un poc descol·locat en aquella mesa. Si bé els tons i elements del negre en Jazz Maynard són més que evidents, part de la trama acaba derivant en un còmic d'aventures (ninges al Raval!), un poc més allunyat del negre pur. Així i tot, ens va explicar que moltes de les seves influències provenen del cinema i la literatura i considera que els personatges sorgeixen del diàleg entre el dibuixant i el guionista. Jazz Maynard és un còmic d'entreteniment. Segons l'autor, no és un còmic social; les problemàtiques que pot tocar són difuses, passatgeres. També va reconèixer que els seus guions són oberts, no acostuma a acabar-los.
En Brian ens va donar algunes claus elementals del noir. Malgrat la introducció d'elements moderns i que els protagonistes no siguin els mateixos que en l'origen del gènere, les històries sí són les mateixes. Els perdedors són universals: el cor del noir és en l'error, l'error que una persona normal comet i com aquesta la va cagant a base de cometre més i més errors, forçant una solució. Així, una història seva pot estar ambientada a qualsevol lloc ja que el cor del negre realment és en el cor dels personatges. Per a la seva feina, la inspiració la treu de la realitat. Llegeix tres diaris al dia i, a les notícies, hi veu desenllaços a partir de les quals imagina els inicis i el nus d'una història completa. Tot seguit, se'ns va guanyar amb la seva admiració cap a Torpedo i la seva afirmació que li agradaria treballar amb en Bernet. Respecte a feines futures, prepara una obra de ciència-ficció negra. Una frase que recordarem d'ell, respecte a com el noir és en tots nosaltres (somriure maliciós mitjançant) va ser que «you readers are not that nice, that's why you read what I write».
L'Andreu va recordar la seva etapa a Bruguera i com en aquesta editorial ja s'acostava al gènere policíac. Una de les bases del català per a aquests relats està en il·lustrar «el lado bueno de los malos y el malo de los buenos». Considera la novel·la negra com una de les més morals que existeixen. És inconcebible que no hi hagi un cert pla subjectiu. A més a més, tracta de donar-hi un cert to de desagradabilitat, sobretot a les escenes més violentes. Les històries que narra són històries que realment no volem que ens succeïssin i busca plasmar això. D'una altra part, va tenir diversos moments de concordança amb en Brian (la sintonia entre ambdós era patent): la necessitat de començar les històries pel final, la inspiració en la realitat, la importància de la història respecte al personatge i les seves preferències d'art gràfic en què també va parlar d'en Bernet i a què va afegir el francès Tardi.
Cinc per als deu d'Astiberri
«¡¡¡Astiberri, flor de mi corazón!!!» –Paco Roca, El veranillo del cantautor.
A la taula commemorativa del desè aniversari de l'editorial bilbaïna, en Fernando Tarancón ens hi va parlar dels orígens d'aquesta, en un moment en què a penes hi havia editors independents, si bé recalca que tampoc no van ser els primers. Des dels seus previs a la revista Trama, ens comenta que va ser un projecte, al seu dia, amb unes primeres referències bàsiques i un concepte un tant ingenu: tracten d'editar el que a ells els agrada. No obstant això, de seguida s'adonen que no poden mantenir diferents menes de còmics en paral·lel i sorgeix la necessitat de tenir una línia editorial clara. I així intenten definir-la, fins arribar a la novel·la gràfica com a rumb director, sota la creença que «hay más lectores que lectores de cómic». D'allà a l'actualitat, Astiberri té ja nou col·leccions obertes més la publicació de revistes, edicions fora de col·lecció, il·lustracions artístiques o assajos sobre el mitjà.

L'editor, a l'esdeveniment, es va fer envoltar de tota una sèrie d'autors nacionals que van parlar una mica de la seva obra, de la seva filosofia de treball professional i de la relació amb Astiberri; d'alguna forma, van il·lustrar com l'editorial recull al seu si a autors de diferent procedència. En Javier de Isusí il·lustra el cas de l'autor que arriba a porta freda a l'editorial; conta en Fernando que en Javier va arribar a Astiberri amb un projecte presentat amb la precisió i l'estil d'un arquitecte. En David Rubín és el cas de l'autor que ja havia tingut una certa feina ja reconeguda, a fanzines, premsa i algun treball ja publicat. I en Paco Roca il·lustra el cas de l'autor ja amb un cer reconeixement, que els editors ja coneixien i amb qui a més a més sorgeixen bones amistats i reggaetons a Sant Domingo.
Enmig de la xerrada sobre novel·la gràfica, hi va arribar l'Edmond Baudoin, considerat per l'editor com un pioner i exponent d'aquesta. Després que els autors parlessin una mica dels seus treballs (El héroe [Rubín], Arrugas [Roca]), en Baudoin va compartir algunes de les idees ja exposades sobre la novel·la gràfica. El francès ens va parlar sobre la seva experiència al Japó i les estrictes normes creatives dels mangakes i els avantatges del format lliure, en comparació. També ens va il·lustrar sobre el seu mètode característic de treball, molt físic, dempeus, vinculat a l'eina, lliure i gairebé místic en la seva relació amb la història. Acte seguit, va volar a la classe magistral que va impartir a l'estand de l'Escola Joso.

Després, es va continuar defensant el concepte i format de novel·la gràfica i la importància d'aquesta al panorama de la historieta actual amb el seu potencial per captar nous lectors. Si bé, també va quedar patent que la llibertat de l'autor ha de buscar, en certa mesura, un equilibri amb el que pot funcionar al col·lectiu de lectors o possibles lectors. En Paco Roca va reconèixer que era precisament una de les labors en què el paper de l'editor pot ser rellevant, en el seu diàleg amb l'autor i va fer-hi servir l'exemple d'El invierno del dibujante.

Després d'aquestes reflexions finals, van acomiadar la xerrada amb el desig comú d'«y que cumplan muchos más».
Carlos & Garth Story
«Is there anything you would like to work, as a genre, that you haven't touched yet?»Carlos: «Porn.»Garth: «I don't think the world is ready for that.»
Una de les xerrades més esperades i atapeïdes, en Garth Ennis (cervesa en mà) i en Carlos Ezquerra van congregar una bona quantitat de fans i seguidors de les seves obres, conjuntes o per separat.

Parlant d'inicis, en Carlos va començar treballant en còmics per a noies com Mirabelle o Valentine; però, per accident, li va arribar una història d'aventures i d'allà ja va arrancar-se'n la seva carrera com a dibuixant a publicacions com Battle, Action i 2000AD. Va viure tota la revolució de la tradició anglesa amb autors com Wagner, amb influències poderoses de la televisió i el cinema. Les seves influències personals, a més a més, estan en el Dickens, en John Ford, en Pratt, en Breccia i en Moebius. En Garth, que va créixer amb les revistes en què treballava en Carlos i les considera part de les seves pròpies referències, va corroborar la revolució del mitjà britànic i com que en aquell còmic hi apareixen més tocs d'humor negre i violència. Per la seva part, dels seus inicis, el nord-irlandès creu que els seus tres o quatre primers anys de guions «is rubbish», que l'editorial que li va agafar el primer guió estava molt desesperada. Creu que en la professió de guionista, tens mil històries dolentes i que una vegada les deixes anar, ja pots fer alguna cosa decent.
No va trigar a caure sobre la taula la fama d'en Garth com a «enfant terrible» dels còmics i el seu suposat odi cap als còmics de superherois. Se'n va defensar argumentant que el seu treball, comparat amb la resta de còmics sí que pot semblar extrem; però en un context més ample, amb altres mitjans en l'equació, no ho és tant. Igualment, va afirmar no odiar el gènere de superherois, sinó que més aviat era desdeny: els trobo ridículs. El seu treball, en aquest sentit, creu que segueix una mica la corrent de マーシャル・ロウ d'en Pat Mills i en Kevin O'Neil (que també segueix en Warren Ellis, per exemple), contant històries de superhumans, no superherois, gent amb poders, sense responsabilitat alguna. El seu propi The boys, en aquella línia, tracta de fer una mica d'anàlisi política dels últims 50-60 anys als Estats Units, a través d'aquell mitjà. Respecte als superherois en general, considera que com que va créixer amb els còmics de fetes bèl·liques, llegir-los d'adult li resulta absurd: no té una nostàlgia que li permeti mantenir la suspensió de la credibilitat.

En Carlos, de la creació del Judge Dredd, ens en va contar l'anècdota de l'encàrrec de disseny. En Wagner li va passar una il·lustració de Death race 2000; a ell li va semblar insípida i hi va començar a afegir varis elements i ho va anar animant amb símbols feixistes, perquè el tipus de personatge ho demanava (li va posar l'àguila a l'espatllera per l'escut de la moneda de 25 pessetes d'en Franco). Conta que quan en Wagner va veure el primer disseny no li va agradar; li va dir que semblava «a fucking Spanish pirate». També va opinar de la pel·lícula del personatge i creu que va morir als dotze minuts de metratge més o menys: quan en Stallone es treu el casc.

Finalment, entre vàries preguntes va sortir la sèrie televisiva de Preacher. En Garth la dóna per morta des de fa tres o quatre anys. Cada dos anys es parlava d'alguna cosa, des que en fa quinze, i al final mai no es concreta res. Veu més factible una adaptació de The boys, més simple en comparació. Li agradava prou el darrer nom associat al projecte de Preacher, DJ Caruso; i creu que actualment estem vivint una era daurada de les sèries de televisió.
Ambdós autors estan agraïts a tots els seus seguidors. En Carlos va rebre el suport dels seus seguidors a Gran Bretanya, per fòrums i Facebook, arran del càncer de pulmó que va sofrir. En Garth també va agrair als seguidors, si bé va afegir que ell prefereix conèixer-nos cara a cara; i va afirmar estar passant-s'ho genial al Saló, amb tots.
Escola Joso
Les Classes Magistrals eren un altre dels esdeveniments destacats tal com confirmava la gran assistència de públic a aquestes. L'Escola Joso, a l'igual que en anys anteriors, portava al Saló diverses xerrades i demostracions d'autors reconeguts obertes a tothom.

Les de la present edició van rebre una valoració molt positiva per part d'organitzadors i públic assistent. En paraules d'en Josep Maria Polls (cap d'estudis de l'escola) «el tipo de autor que ha venido este año le daba un sentido más profundo y emocional a la clase, se hablaba del sentimiento de ser autor, de la necesidad de ser algo propio, no solo de la composición de la viñeta, sino del porqué de dibujar». També es mostrava agraït per la implicació dels convidats «muchos se han puesto a dibujar motu proprio y no han improvisado su discurso a última hora». Gràcies a la incorporació d'un projecte es permetia l'assistent veure els propis autors treballant en directe.
Impartint aquestes classes vam poder veure l'Álex Sierra, en Roger Ibáñez, en R. M. Guéra (aposta personal del propi Josep Maria Polls de gran acceptació entre el públic), en Pasqual Ferry, en Jordi Lafebre, en Charlie Adlard (d'actualitat mediàtica gràcies a The walking dead i valorant durant la seva exposició la importància del disseny amb diverses curiositats de la seva obra), l'Eddy Campbell, l'Arthur de Pins, l'Edmond Baudoin (que va fer gala d'una personalitat a mig camí entre l'artista boig i el creador desbocat), els nois d'Ikari Studios i fins i tot es va impartir un exòtic taller d'origami.
  1. I un té la sensació que l'home té bastant de tot allò quan el contempla exposar un mètode de treball consistent a canalitzar música i emocions a través d'un pinzell de manera improvisada, lleugerament aleatòria i acompanyada de crits.
Activitats lúdiques
Un escenari s'alçava al centre de l'exposició Zombi, i sobre aquest les formacions Anna & The Bananas i Rembrandts42 tenien la dura tasca de tocar dijous davant un públic escàs (va ser el dia amb menys assistència). Un divendres molt més transitat, va desfilar per allà gent engalanada per al concurs de cosplay individual i els gens discrets Motorzombis posaven ganes al seu concert. Al dia següent en Berto Romero va concentrar una gran quantitat de gent durant el seu breu monòleg i després del cosplay zombi per grups els Tiki Phantoms van alegrar la tarda als més animats. Diumenge es va tancar amb les actuacions de Mürfila (amb en Cucaracha Andrés com a convidat sobre les taules) i Los Toros.

Aprofitant l'esdeveniment a l'espai Xbox 360 s'estrenava la beta multijugador de l'esperat Gears of war 3, prop d'ella diversos jocs amb renom del sistema de Microsoft estaven disponibles al públic, incloent la casa mòbil Kinect on qualsevol gosat podia brincar i ballotejar alegrement i sense pudor enfront dels jocs de la joguina cansosa.
Nintendo també presentava la seva 3DS i les diverses productores cinematogràfiques feien campanya de futures estrenes; estands promocionals de Transformers 3, Green Lantern, El Capitán Trueno o X-Men: first class (entre molts altres) projectaven avanços i exposaven mobiliari divers (el martell d'en Thor, l'escut del Captain America o els vestits del Capitán Trueno) perquè el fan donés color a les seves fotos amb tan divertit attrezzo
Una àrea dedicada exclusivament als jocs d'estratègia, tallers de còmic per a escoles i classes d'aerografia a l'Escola Joso, un diorama de cent metres quadrats basat en la segona guerra mundial amb maquetes de tancs teledirigits i temàtica comiquera, un taller de grafits o l'espai クレヨンしんちゃん/ドラえもん per als més petits completaven l'oferta.
Best of the rest
Una vintena de persones van assistir a l'exposició de títol confús Los cómics de Indiana Jones en los cómics, on en Rubén Fernández va repassar les anècdotes més interessants (relacionades amb la historieta i no tant) del mite de fuet i el fedora, sense oblidar-se de les punxes de rigor per a l'última entre cinematogràfica.

La taula rodona sobre el Japó i la seva tragèdia recent va recollir els testimonis d'espanyols que havien viscut de prop la situació japonesa. Van posar de rellevància, entre altres coses, les diferències entre la presentació de la catàstrofe per part dels mitjans de comunicació japonesos i els no-japonesos; com que el to d'alarma fora del Japó és prou superior al que es viu realment dins de l'illa. Van donar també constància, dintre de la gravetat de la situació, de l'estoïcitat del poble japonès. L'acte també va servir per promoure l'exposició solidària amb el país, present al Saló.
En Pau Vergara i l'Antonio Mansilla, productors d'El Capitán Trueno, en Manuel Martínez (Goliat en el film) i en Víctor Mora (creador del personatge) comandaven la concorreguda, per molt fan de la historieta original, presentació de la pel·lícula que es troba actualment en postproducció. Van projectar un petit tràiler i imatges del making-off i van respondre a una extensa ronda de preguntes amb entusiasme. La part menys bona és que la inversió de 10.000.000 d'euros (després de renunciar a rodar-la en 3D) no llueix en els avançaments mostrats deixant la sensació que o molt s'hi esforcen o la cosa apuntarà a un Águila roja 2 i no a una cinta que faci justícia al mite.
El 23-F. A golpe de viñetas, una altra xerrada vinculada a una de les exposicions, va reunir en Miguel Gallardo (El Víbora), en Kim (El Jueves) i en Bartolomé Seguí (El Mundo) que, entre anècdotes, experiències i alguna que altra broma, van explicar com van viure aquell moment històric del cop d'Estat.
Altres actes van tenir menys èxit entre la massa. L'assistència escassa a la presentació del Museu del Rock malgrat com d'interessant era el material disponible, gairebé obliga els ponents (entre ells el col·leccionista Jordi Tardà) a seure en rodona i encendre una foguera; potser el Saló no era el lloc més indicat per a una presentació musical.
Els nois (esforçats, això rai) que van participar en la taula rodona El fenómeno zombi poc van poder fer per evitar dormir a una espectadora i espantar part de la sala.
Epíleg
Quan la 29ena edició del Saló del Còmic tanca les seves portes, és hora de fer comptes: 19.000 metres quadrats en què es van repartir cent trenta-cinc expositors (el mateix número que l'any passat, malgrat comptar amb menys subvenció pública a la present edició) que han estat visitats per més de cent mil persones i comptat amb una estupenda participació per part del públic als esdeveniments, exposicions i les taules rodones amb més estrelles ponents.

El consell: visitar el Saló en un dia laborable per fugir de les tremendes aglomeracions del cap de setmana.
Jot Down recull els seus estris mentre recapitula. Quatre dies de pura historieta: ensopegar amb en Glenn  Fabry als lavabos, preocupats per la salut epitelial de joves esponeroses amb body painting d'Avatar, esquitxats per la sang de morts vivents que insistien a saltar sobre nosaltres, assimilant les marcianades d'en Mariscal, fent surf amb els Tiki Phantoms, assombrats per la dedicació de l'Alfredo Casteli i companyia, veient-li fins a l'ànima a la Mürfila, contemplant en Kurt Busiel menjant galetes, en Garth Ennis acabant amb la collita anual d'ordi en llauna i en Joaquín Reyes tractant d'encertar en dedicar-nos un Ojos de Huever, flipant amb un Little Nemo original per 25.000 euros i un vetust Barcode Battler per 50, caminant entre Totoros, Bobobos i banderes de ワンピース, coneixent els grans d'El Jueves i banyant-nos en tinta, moltíssima tinta.
Vespreja a la ciutat comtal i a la cantonada dreta hi apareix un petit requadre en què es pot llegir amb lletres d'historieta:
Continuará en el siguiente número.
Premis Saló del Còmic de Barcelona 2011
Gran Premi del Saló: Jordi Longarón

Millor Obra d'Autor Espanyol: El invierno del dibujante  Paco Roca (Astiberri)



Premi Popular: Miguel, 15 años en la calle – Miguel Fuster (Glénat)
Millor Dibuix d'Autor Espanyol: Blacksad 4. El Infierno, el silencio – Juanjo Guarnido (Norma)



Premi Popular: Autobiografía no autorizada 3 – Nacho Casanova (Diábolo Ediciones)
Millor Guió d'Autor Espanyol: El invierno del dibujante – Paco Roca (Astiberri)



Premi Popular: Aventura bajo el pirineo – Dani García-Nieto (Editorial Cornoque)
Premi Josep Toutain a l'Autor Revelació: David Sánchez

Premi Popular: Josema Carrasco
Millor Obra Estrangera Publicada a Espanya: The walking dead – Robert Kirkman y Charlie Adlard



Premi Popular: Asterios Polyp – David Mazzucchelli (Sins Entido)
Premi a la Millor Pel·lícula Basada en un Còmic: María y yo – Félix Fernández de Castro (documental de la novel·la gràfica de mateix títol d'en Miguel Gallardo)



Premi Popular: El gran Vázquez – Óscar Aibar
Premi a la Millor Llibreria de Còmic: Madrid Cómics
Premi a la Divulgació del Còmic: Santiago García

Premi Popular: Juan Royo
Millor Fanzine Espanyol: El naufraguito



Premi Popular: Epilepsia
Millor Revista Espanyola de Còmic: Dolmen



Premi Popular: Malavida